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martes, mayo 17, 2011

El padre como maestro de sus hijos

Dios ha colocado en la vida de cada hombre padre, una gran
responsabilidad de ser el Maestro de sus hijos.

Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”

El padre como maestro de sus hijos les enseña:

1. A través del ejemplo personal:
Fórmula de Jesús. Mateo 4:19 “Y les dijo: Venid en pos de mí, y osharé pescadores de hombres” .

¿Puede Ud. Como padre decir lo mismo, sígan mi ejemplo, que ustedes serán padres ejemplares?

¿Está Ud. Dando ejemplo a sus hijos en la forma en que trata a su esposa, la honra y le da el lugar que ella se merece?
¿Es Ud. Un hombre honesto en sus negocios?
¿Tiene Ud. una vida espiritual de intimidad con Dios?

2. A través de la disciplina:

Hebreos 12: 5-11

5 “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él;

6 Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.

7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de
tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

• El amor debe ser la motivación mas importante en toda disciplina.
• El propósito central en la disciplina es para el verdadero provecho de los hijos y que lleguen a ser personas que honren a Dios con sus pensamientos, palabras y acciones.
• La paz será el fruto que dará llevará la verdadera disciplina.

Principios de disciplina

1. AMOR:

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Dios,ni te fatigues de su corrección;

Porque Dios al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.” Proverbios 3: 11-12

2. FALTA DE DISCIPLINA:

“El morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura.” Proverbios 5: 23

3. TEMPRANO CORRIGE:

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.” Proverbios 13:2

4. DISCIPLINA A TIEMPO: Corrección, no destrucción.

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.” Proverbios 19:18

5. CASTIGO CORPORAL:

“No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol. Proverbios 23: 13,14

6. FALTA DE CORRECCION:

“Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu. No tiene rienda.” Proverbios 25:28

7. DESCANSO:

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.” Proverbios 29:17

La disciplina no es primordialmente castigo, pero una forma importante de enseñanza. Pues la palabra disciplina significa “hacer un discípulo”. Dios quiere usar a los padres como sus agentes para ejercitar su autoridad y amoroso poder para que los hijos puedan tener una vida feliz y fructífera.

3. A través de preceptos.:

Deuteronomio 6: 4-9

4 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

9 y lasescribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Establezca una Noche familiar (propósitos personales y espirituales).

Ore cada día por y con sus hijos.

Haga el libro de Proverbios parte de su vida y meditación diaria, un capítulo al día.

Use un proverbio diariamente para estudiarlo en la mesa.

4. A través del Sacerdocio como padre:

1. Presentar a Dios, a sus hijos con el ejemplo, la enseñanza, y la adoración en familia.
2. Presentar sus hijos a Dios para que sean usados como Dios quiera.

Dios te bendiga querido padre y te enseñe el camino por donde debes andar en este role de padre, guiando a tus hijos por el camino que los llevará a Dios.

Alva de Contreras

miércoles, diciembre 08, 2010

Teoría versus práctica: La vieja discusión estéril

Desde siempre, en todas las áreas del saber, se ha discutido sobre la díada teoría y práctica, polémica que a la larga simplemente resulta estéril.

La discusión es de larga data, ya en el marxismo con su énfasis en la praxis o la práctica, instaló la polémica por su afán de oponerse a las teorías que de algún modo no coincidieran con sus planteamientos.

La disputa tiene raíces ideológicas, filosóficas y políticas, pero se vive de una manera diferente dependiendo de los ámbitos de los que se trate.

Santo Tomás de Aquino desde la perspectiva escolástica planteó: "Intellectus specullativus extensione fit practicus, la teoría por simple extensión se hace práctica" (Citado por Antonio Gramsci, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Crosse, 45). En otras palabras, cuando la teoría se concretiza, se hace práctica se vuelve real, saliendo del mundo ideal del teórico que lo plasma.

A despecho de estas ideas, persiste la tendencia en muchos a pensar que el mundo de la experiencia es mucho más importante que la teoría, sin darse cuenta que dicho planteamiento es un callejón sin salida, desde el punto de vista lógico, un punto muerto.
Los énfasis extremos

El peligro de enfatizar la práctica sobre la teoría es llegar a la arrogancia del practicismo que suele ocurrir cuando se desconoce o minimiza la necesidad de la formación teórica.

Por ese camino se han elaborado los peores sistemas educativos, sociales y políticos del último siglo, especialmente de factura marxista. En el afán de Karl Marx de superar lo abstracto y concentrarse en lo práctico, se terminó asumiendo que la teoría era inútil.

Marx hizo suya la concepción materialista del filósofo alemán G. F. Hegel de que la verdad reside en lo concreto, y llevó dicha idea a un extremo.

Las ideas extremistas siempre son parciales, porque de un modo u otro desconocen los aspectos que podrían dar equilibrio a su modelo implementado.

Del mismo modo, el énfasis en la teoría sin mediar la práctica, produce teóricos alejados de la realidad que muchas veces resultan ser dogmáticos y carentes de visión realista.
Complementación

Ninguna práctica resiste sin una teoría, y toda teoría precisa de la praxis para su desarrollo. Por lo tanto, seguir discutiendo lo único que logra es maximizar el absurdo. Discutir sobre qué es más importante si la práctica o la teoría se constituye finalmente en lo que los griegos llamaban una aporía filosófica, en palabras más comunes, un camino sin salida.

La verdadera naturaleza de la realidad exige objetividad y subjetividad, interioridad y salir al mundo a conocer. Cuando se sobre enfatiza la práctica por sobre la teoría, o viceversa, lo que se logra es una exageración de un aspecto sobre otro.

Cada vez que se está ante la presencia de un exceso se dan situaciones indeseables que socialmente producen conflictos: Fanatismo, descalificación, orgullo, y otras actitudes que finalmente impiden el mejor desarrollo de las personas, en el ámbito que sea.
Lo ideal

Lo utópico o ideal no se da en la realidad, precisamente porque no existe. Pero al menos, es un derrotero al cual se puede apuntar y señalar.

Si se trabajara para unir práctica y teoría, evidentemente se lograrían mejores resultados. Es común encontrar a gente que ha tenido un aprendizaje profesional práctico, no obstante, le cuesta traspasar dicha experiencia, sabe qué funciona pero no puede determinar exactamente por qué o no es capaz de trasvasijar adecuadamente dicho conocimiento, allí es donde entra a tallar otro tipo de personas con la habilidad de teorizar sobre algo que otro hace bien o realiza con eficiencia.

Descartar teoría en función de la práctica, o viceversa, termina siendo un conflicto, toda vez que en la realización de cualquier tarea profesional algo faltará que le de sentido a la tarea global que se desempeña.
El mundo laboral

En el mundo laboral del ámbito que sea, hay siempre un número importante de personas que se jacta de saber más por la "práctica". Es evidente que el llevar a cabo una tarea va a producir más experiencia y eso va a lograr que la persona se convierta en experto en repetir una determinada acción. No obstante, sigue precisando la teoría para mejorar lo que hace o para transmitir a otros lo que hace de manera experta.
Suponer que la práctica hace al maestro y despreciar la teoría como un engendro obsoleto de la academia, es simplemente, construir un monstruo dialéctico, que en la historia ha probado ser simplemente un callejón que no lleva a ningún lado. El experimento marxista es un fiel reflejo de dicha opción que finalmente no ayudó a construir mejores países ni relaciones más armónicas entre las personas.

Conclusión
Se precisa tanto la teoría como la práctica en cualquier acción que se realice, en términos de complemento, pero no de oposición o contradicción. Ni la teoría suplanta a la práctica, ni la praxis a la academia, ambas se necesitan, se nutren y complementan. Se precisan una a la otra como el aire al fuego o la ampolleta a la energía.

domingo, octubre 10, 2010

El Sindrome de Peter Pan: vivir con un adulto-niño

Muchas parejas enfrentan el hecho de vivir al lado de alguien que por alguna razón se niega a crecer o madurar, es una persona permanentemente dependiente.

En el año 1983 el psicólogo norteamericano Dan Kiley publicó el libro The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up traducido al español como El síndrome de Peter Pan. El concepto que trata se refiere a las personas que se niegan a asumir responsabilidades y van por la vida adulta como si fueran niños o adolescentes.

Características de Peter Pan

Kiley define el síndrome como aquella persona que se niega a dejar de ser niño/a para convertirse en padre/madre. No desea asumir las responsabilidades que implica vivir como un adulto.

Según su investigación el fenómeno se da entre varones y mujeres, aunque es más común en el mundo masculino y no tiene límites de edad para su manifestación.

Cuando la persona no desea crecer ni madurar, entonces, comienza a tener problemas de autoestima, puesto que lo quiere todo, pero sin renunciar a nada y sin estar dispuesto/a a hacer algo de su parte para lograr metas y objetivos que le permitan salir de la situación en que está. Una de sus manifestaciones más evidentes es no aceptar responsabilidad por lo que ocurre en su vida, por lo tanto, continuamente culpa a los demás de lo que sucede y espera que otros solucione sus conflictos personales y atienda sus necesidades.

Karina Monasterio señala algunas de las características de el adulto que se comporta permanentemente como un/a adolescente:

* Tal como el personaje del cuento, pretende vivir siempre en el País de Nunca Jamás que en la metáfora del cuento es la juventud idealizada, sin querer avanzar hacia la madurez.
* Padece de miedo a la soledad.
* Es una persona insegura/o, aunque a veces parece mostrar lo contrario.
* Busca constantemente recibir, pedir y criticar antes que dar, ser proactivo y participar.
* No se compromete, por temor a que su libertad sea coartada.
* Cuando logran formar pareja, lo más común es que busquen a alguien que se convierta en su padre/madre que satisfaga sus necesidades.
* No se hace responsable de sus acciones, aunque suele demandar que otros sí lo hagan.
* Vive centrado/a en sí mismo/a y en sus necesidades: sus gustos, su trabajo, su estrés, etc.
* Aunque puede gozar de algún éxito profesional o económico siente que no puede gozar plenamente de la estabilidad que desearía.
* A menudo son personas insatisfechas con lo que tienen o han logrado, pero no hacen nada para solucionar lo que están viviendo.

Viviendo con un adulto/a niño/a

La convivencia siempre es difícil, pero se torna en más compleja cuando se vive al lado de "adultos infantiles", según la caracterización que hacen los psiquiatras Henry Cloud y John Townsend en su libro Límites (Miami: Editorial Vida, 2006).

Una persona que no crece emocionalmente y está continuamente evadiendo sus responsabilidades, termina convirtiéndose en lo que Cloud y Townsed llaman un "niño crónico" o en el decir de Aquilino Polaino-Lorente alguien aquejado de "infantilismo", una persona que a la larga se convierte en dependiente emocional y económicamente e incapaz de asumir responsabilidades.

En muchos casos se da la presencia de un doble síndrome, por un lado personas que se niegan a crecer (Síndrome de Peter Pan), viviendo con personas con la compulsión obsesiva de cuidar a otros (Síndrome de Wendy). Ese hecho complica más la situación, puesto que ambas personas se potencian y no logran percibir el problema, y si lo hacen, no buscan la ayuda correspondiente.
Tips para vivir con una persona que se niega a crecer

Es un hecho que una persona no puede aprender de la experiencia de otros, a menos que lo viva en carne propia. La mayoría de los especialistas en el tema señalan que solo cuando la persona experimente las consecuencias de su acción habrá esperanzas de recuperación. Algunas cosas que se deben hacer:

* Establezca límites, de otra forma, no habrá salida.
* Permita que la persona sufra las consecuencias de su irresponsabilidad.
* No lo cubra o proteja cuando esté sufriendo las consecuencias de su accionar infantil.
* No siga su ritmo infantil, aunque se enoje o haga berrinches. A los niños no se les deja que hagan lo que quieran, por eso mismo, porque se supone que son infantes.
* No permita que su comportamiento infantil se torne en conductas violentas o abusivas.
* No cubra sus gastos, por mucho que lo/a vea necesitado/a.
* No permita que lo/a haga sentir culpable por su falta de responsabilidad.
* Pida ayuda profesional a un psicólogo/a, puesto que al haber elegido a una pareja con esas características, usted evidencia también algún tipo de problema.

Conclusión

Hay problemas que es más fácil describirlos que solucionarlos, pero de todos modos, es necesario hacerles frente.

Si su pareja prefiere pasar tiempo con jóvenes a los cuales dobla la edad, si comienza a vestirse como un adolescente y no como un adulto, si no se hace responsable de su trabajo o de sus gastos económicos, entonces, puede estar viviendo con Peter Pan, y es hora de poner límites y pedir ayuda, de otra forma, la situación puede tornarse en problemática y difícil de solucionar.

Copyright del artículo: Miguel Ángel Núñez. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.

lunes, septiembre 06, 2010

el resentimiento

El resentimiento provoca un paulatino deterioro físico, mental y social. El Síndrome de Diógenes es una posible metáfora para entender sus efectos.
Algunos especialistas en salud mental llaman a la compulsión de juntar basura, de cualquier tipo: cartones, revistas, diarios, papeles, bolsas, metales y todo lo que otros botan, como el Síndrome de Diógenes.

Se dice que este síndrome afecta especialmente a personas adultas y materialmente desposeídas. Leopoldo Salvarezza, psicogerontólogo explica que las personas afectadas por esta situación: “En general acumulan papeles, diarios, cartones, y en algunos casos hasta acumulan dinero, que lo tienen guardado en lugares inverosímiles dentro de la casa. Esta acumulación de cosas, la mayoría inútiles, está mostrando un déficit del mundo interno, agujeros que estas personas no pueden llenar, y que los lleva a juntar cosas que sienten como pertenencias”.

Acumular basura puede ser peligroso no sólo por la posibilidad de enfermarse, sino además, porque es campo propicio para el surgimiento de plagas de animales e insectos y porque en caso de algún incendio es un combustible apto para producir un desastre.

Una persona sana no acumula basura. Los desperdicios se dejan en el basurero y se permite que los encargados de esa tarea se lleven lo que se ha desechado. No se hace duelo por la basura que se tira ni obsesivamente se recuerda lo que ha sido dejado en el tacho de los desperdicios.
Una metáfora del resentimiento

El resentimiento es un malestar que se va enquistando en la mente y produce una serie de problemas físicos y mentales y todo esto, tarde o temprano, afecta a las relaciones interpersonales.

Cuando alguien es ofendido por otra persona, tiene dos alternativas posibles. Perdonar y seguir avanzando, o dejarse llevar por el resentimiento al grado que toda su vida comienza a afectarse paulatinamente.

Es como una especie de Síndrome de Diógenes, donde la basura son los agravios acumulados que no se liberan, sino que se van guardando sin permitir que partan, para ser libre. Una persona resentida se convierte en esclavo de sus propias emociones negativas.

No es muy difícil, sólo es necesario acariciar cada ofensa, agravio y ofensa, sin permitir que fluya y se aleje. Se constituye en todo un arte, finalmente, cuando las personas resentidas se esfuerzan por neutralizar la posibilidad de la reconciliación o el alejarse de aquello que los daña, pero, sin dejarse arrastrar por el resentimiento.

Paul Watzlawick en su libro, que lleva el sugestivo título de El arte de amargarse la vida (Barcelona: Editorial Herder, 1989), señala que las personas que tienen el hábito de amargarse, ven el pasado sin los filtros adecuados que da una actitud positiva, al contrario, lo observan como una carga negativa de la cual no se libran.
Efectos del resentimiento

Rick Warren, en su libro Una vida con propósito (Grand Rapids: Zondervan, 2002), señala que: “Muchas personas son conducidas por el resentimiento y el enojo. Se aferran a sus heridas y nunca logran superarlas. En lugar de librarse del dolor que sienten por medio del perdón, lo repiten una y otra vez en sus imaginaciones. Algunas personas que son conducidas por el resentimiento se ‘cierran’ e internalizan su enojo, mientras que otras se ‘inflan’ y explotan cuando están con otros. Ambas reacciones son nocivas e inútiles”.
El resentimiento se convierte en un lastre que termina por hundir la vida. La amargura se instala y se van produciendo ciclos viciosos, puesto que el resentimiento genera relaciones interpersonales difíciles que de un modo u otro colaboran para que la persona se sienta más herida o maltratada.
La liberación

Cuando una persona es ofendida, maltratada, violentada, o afectada de cualquier manera por otro, una opción es sentirse víctima de manera permanente. De hecho, si lo hace, probablemente no será criticada porque se considera dicha actitud como normal.

Sin embargo, lo que aparece como común en el fondo, es parte de un hábito mental mal sano. La inflexibilidad psicológica que padece le impide entender que el resentimiento daña más al que resiente que al que ofende.

Sólo el perdón libera. Perdonar no significa reconciliación, pero al menos libera de cargar permanentemente con sentimientos negativos que tarde o temprano, como una gangrena incontrolable o un cáncer con metástasis, terminarán afectado toda la vida.

El escritor C. S. Lewis en su irónico libro Cartas del diablo a su sobrino (Madrid: Rialp, 1998) señala que finalmente el infierno es “un estado en el que todo el mundo está perpetuamente pendiente de su propia dignidad y de su propio enaltecimiento, en el que todos se sienten agraviados, y en el que todos viven las pasiones mortalmente serias que son la envidia, la presunción y el resentimiento”. En ese contexto la vida se torna en algo desagradable y con la cual hay que cargar con amargura y temor.
Conclusión

Los seres humanos somos fuertes, pero también podemos tornarnos en débiles, producto de las decisiones que tomamos.

"Los acontecimientos son neutros", nos recuerda el psiquiatra Sergio Peña y Lillo en su libro El temor y la felicidad (Santiago: Universitaria, 1989), es el ser humano el que le asigna sentido. El acumular resentimiento es, a la mente, lo que es el Síndrome de Diógenes, para las casas de quienes padecen de este mal.


Leer más en Suite101: El Síndrome de Diógenes, metáfora del resentimiento http://mentesana.suite101.net/article.cfm/el-sindrome-de-diogenes-metfora-del-resentimiento#ixzz0yoDVusf3

viernes, mayo 28, 2010

A amar se aprende

Por definición el ser humano es un ser proclive a aprender. Desde que nace necesita desarrollar la capacidad que le permitirá sobrevivir adecuadamente. Quien no aprende, no vive. Ese concepto se lo entiende en la mayoría de las actividades humanas, no obstante, cuando se llega al aspecto afectivo, mucha gente da por hecho que las respuestas han de ser automáticas.

A amar se aprende
El amor, quizá el aspecto más radicalmente distintivo de la raza humana, no es automático, se aprende. Es una respuesta afectiva producto de una serie de elementos donde el aprendizaje es la clave fundamental. Sócrates hablaba de la mayeútica de la verdad, en otras palabras, de extraer al modo de una partera, la verdad que habitaba en las personas.
Del mismo modo, es preciso descubrir las capacidades naturales que el ser humano tiene para amar y guiarlo para que se constituya en un ente adecuadamente equilibrado en su entrega de amor.

Los árboles necesitan ser guiados o crecen chuecos o torcidos, del mismo modo los afectos, han de ser orientados para que no culminen siendo algo diferente a lo adecuado.

La tekné griega
Los griegos hablaban de la tekné, es decir, de la técnica o el arte que permitía practicar la virtud y descubrir el bien hacer de las cosas. Todo tenía una forma adecuada y había que descubrirla. Era lo que denominaban el "arte de la vida". En este espectro de aprendizaje no escapaba el amor. Platón (428-347 a.C.) en su diálogo El Banquete no pretende dar un discurso sobre el amor, sino enseñar a amar.

La noción de saber se estructuraba a partir de esa vieja máxima de Sócrates: "Conócete a ti mismo", sin ese conocimiento no era posible ningún otro. La interacción con la sociedad estaba mediatizada por el conocimiento de sí mismo. La interioridad y el cultivo del mundo interior eran fundamentales en la comprensión de la realidad.

El cambio moderno
Sin embargo, en la modernidad se cambió el eje. Con Descartas el foco de atención pasó de la interioridad al conocimiento abstracto, el conocer por conocer, la información pura y sin relación con la subjetividad propia.

En ese sentido Michael Foucault (1926-1984), el filósofo francés en su libro La hermenéutica del sujeto (México: Fondo de cultura económica, 2002), señala que: "entramos en la edad moderna (quiero decir que la historia de la verdad entró en su período moderno) el día en que se admitió que lo que da acceso a la verdad, las condiciones según las cuales el sujeto puede tener acceso a ella, es el conocimiento, y sólo el conocimiento”.

Eso privó al individuo del cultivo de su interioridad. El énfasis moderno dio un giro que cambió la perspectiva y nos tiene así desde entonces, en la búsqueda del dato, en la ingenua impresión que es simplemente "conocer" para "saber", creyendo con eso que con el dato es suficiente para aprender.

El aprendizaje del amor
Lo cierto es que para aprender a amar, "saber la teoría del amor" no es suficiente. Se aprende a amar en primer lugar cuando los que enseñan a un niño abrazan sin condiciones. Cuando aceptan sin recriminaciones. Cuando fomentan el autoaprecio sin estridencias de ningún tipo.

El amor se cultiva en el contexto de la dignidad, del aprecio, de la tranquilidad afectiva, del compromiso incondicional del que dice amarnos. En otras palabras, la infancia es radical para que el individuo aprenda el ejercicio de amar. Cuando existen carencias en tal sentido, el individuo estará baldado el resto de su vida, cojeando emocionalmente aunque no se de cuenta que algo falta.

La escuela del amor
Leo Buscaglia (1924–1998) enseñó que el amor y el aprendizaje van de la mano. En su libro Vivir, amar y aprender, señaló sin ambigüedad que sin educación, el amor es simplemente una utopía. Mientras ese concepto no se entienda a cabalidad, muchos seguirán siendo analfabetos emocionales, ignorantes de sus propios procesos afectivos y desconocedores de la necesidad de aprender el ABC de la vida amorosa que no consiste en escuchar discursos, sino en reproducir actitudes que generen confianza, seguridad y compromiso.
Es probablemente el mayor aporte de Daniel Goleman con su Inteligencia emocional, convencernos que hay un área donde se incapaz cuando no se ha educado adecuadamente.

Pareja y aprendizaje del amor
Una investigación realizada en Londres y dirigida por Marc A. Brackett, de la Universidad de Yale, se reclutó a 180 parejas jóvenes (de una edad media de 25 años). Todos se sometieron a un test de inteligencia emocional y se demostró que quienes daban un más alto porcentaje en los cuestionarios de inteligencia emocional, demostraban tener una mayor satisfacción y sentimientos de felicidad en sus parejas.

Por lo tanto, quien no aprende a amar, reprobará en una de las experiencias más significativas de la vida: La vida en pareja. No es cosa de poca monta procurar ser formados en este aspecto tan importante. Una relación de pareja se construye, por tanto, la inteligencia emocional juega un papel básico para fundar una buena construcción del vínculo, tal como han demostrado María Elena López y María Fernanda González en su libro Inteligencia en pareja: un encuentro entre la razón y la emoción.

Conclusión
A amar se aprende, no es automático ni genético, se precisa de formación que parte fundamentalmente en la infancia y luego se va proyectando a lo largo de la vida. No se logra equidad, equilibrio, estabilidad, dignidad y respeto sin aprendizaje y esos son aspectos esenciales del amor.

Autor:
Miguel Angel Nuñez

martes, mayo 25, 2010

Comunicacion constructiva


En 1778, Robert Barron patentó una cerradura de fiador de doble acción, que aún es la base de las cerraduras actuales. Estaba hecha de tal forma que se necesitaba una sola llave para levantar a la vez los dos fiadores.
DEL mismo modo, un matrimonio feliz depende de que el esposo y la esposa aúnen esfuerzos. Para descubrir y experimentar las inestimables alegrías de un buen matrimonio, es esencial la comunicación constructiva.

Qué entraña la comunicación constructiva

¿Qué entraña la comunicación constructiva? Se definecomunicación como “transmisión o intercambio de ideas, opiniones o información mediante el habla, la escritura o las señas”. Por tanto, implica dar a conocer sentimientos e ideas. Y para que sea constructiva, estos deben ser edificantes, reconfortantes, virtuosos, dignos de alabanza y consoladores (Efesios 4:29-32; Filipenses 4:8).
La confianza y la comprensión mutuas hacen posible la comunicación constructiva. Estas cualidades se obtienen cuando el matrimonio se considera una relación para toda la vida y existe el compromiso sincero de hacer que funcione. Joseph Addison, ensayista del siglo XVIII, escribió sobre esa relación: “Dos personas que se escogen la una a la otra de entre toda la familia humana, con el objeto de consolarse y atenderse mutuamente, se comprometen con esa acción a responder a las flaquezas y las perfecciones de su pareja con buen humor, afabilidad, discreción, perdón, paciencia y alegría, hasta el fin de sus días”. Qué feliz es una unión de ese tipo. Mediante la comunicación constructiva podemos adquirir esas preciosas cualidades, que adornarán nuestro matrimonio.

Estorbos para la comunicación constructiva

La mayoría de las parejas abordan el matrimonio con optimismo, hasta con euforia. Pero en el caso de muchas de ellas, la euforia desaparece enseguida y el optimismo se desvanece. La seguridad tal vez se vea reemplazada por una mezcla amarga de frustración, ira, hostilidad y hasta profunda antipatía. La convivencia marital se ve reducida entonces a una relación en la que no queda más que aguantar ‘hasta que la muerte los separe’. Si se desea mejorar o conservar la comunicación constructiva necesaria para que exista un buen matrimonio, hay que eliminar determinados estorbos.
Un verdadero estorbo es el temor a la reacción del cónyuge a determinada información o deseo. Por ejemplo, alguien tal vez sienta miedo a ser rechazado tras enterarse de que va a acabar sufriendo una discapacidad grave. ¿Cómo se explica al cónyuge que el tratamiento al que se va a someter cambiará drásticamente su aspecto o su capacidad para valerse por sí mismo? En tales casos es más necesario que nunca comunicarse con franqueza y planificar con seriedad para el futuro. Asegurar de palabra a la otra persona que se la sigue amando, aunado a frecuentes muestras de ternura, comunicará un interés personal que contribuirá a conseguir que el matrimonio sea verdaderamente satisfactorio. En la vida de casados, este proverbio debería hallar su máxima expresión: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17).
Otro estorbo para la comunicación constructiva es el resentimiento. Se ha dicho con acierto que los matrimonios felices son la unión de dos personas que saben perdonar. A fin de encajar en esa descripción, los casados harán lo posible por seguir el práctico consejo del apóstol Pablo: “Que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado” (Efesios 4:26). Seguir este consejo y no alimentar la ira o el resentimiento exige, sin duda, comunicación humilde. En un buen matrimonio, los cónyuges no sucumben una y otra vez a la ira, las peleas y el rencor (Proverbios 30:33). Procuran imitar a Dios, quien no guarda resentimiento (Jeremías 3:12). De hecho, se perdonan de corazón (Mateo 18:35).
Un estorbo claro para todo tipo de comunicación es retirarse la palabra, lo cual implica, además de que uno de los cónyuges deje de hablar al otro, las expresiones taciturnas, los suspiros profundos y las acciones mecánicas. Quien actúa de ese modo está dando a entender que siente cierto desagrado. Pero hablar de los sentimientos personales de una manera franca y afable contribuye mucho más a mejorar el matrimonio que guardar silencio y estar malhumorado.
Prestar poca o ninguna atención cuando habla el cónyuge es otro obstáculo que ha de superarse si se desea una buena comunicación en la intimidad del matrimonio. Tal vez estar cansados o atareados nos impida disponer de la energía mental y emocional que hace falta para escuchar con atención. Quizá se discuta sobre ciertos planes que para uno de los cónyuges se habían expuesto con claridad, mientras que para el otro es la primera vez que se habla de ellos. Obviamente, la mala comunicación es la causa de esas dificultades.

Cómo fomentar la comunicación constructiva

Es muy importante dedicar tiempo a la comunicación amorosa y constructiva. Hay quienes pasan muchas horas delante del televisor viendo la vida de otras personas y dejan muy poco tiempo para la suya. Por tanto, apagar el televisor suele ser una medida necesaria para conseguir una comunicación constructiva.
Apagar el televisor permite que haya más tiempo para comunicarse
Igual que hay un tiempo apropiado de hablar, lo hay de permanecer callado. Dijo el sabio: “Para todo hay un tiempo señalado, [...]tiempo de callar y tiempo de hablar”. De hecho, también hay palabras adecuadas que decir. “Una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!”, indica un proverbio (Eclesiastés 3:1, 7; Proverbios 15:23). Por ello, determinemos cuál es el mejor momento de dar nuestra opinión o exponer lo que nos preocupa. Preguntémonos: “¿Está mi cónyuge cansado, o se encuentra relajado y fresco? ¿Puede provocar una discusión el tema que quiero plantear? ¿Qué le molestó de mi manera de exponer este asunto la última vez que lo tratamos?”.
Es conveniente recordar que las personas reaccionan mejor cuando perciben cómo les beneficiará a ellascolaborar con la petición o acceder a ella. Si hay tensión entre los esposos, uno de ellos pudiera sentirse tentado de decir: “Hay algo que me molesta, así que vamos a aclararlo ahora mismo”. Es verdad que la manera exacta de expresarse dependerá de las circunstancias, pero sería mejor decir algo así: “Cariño, he estado pensando en lo que hablamos antes y en cómo arreglar las cosas”. ¿Qué manera de abordar el asunto es más probable que agradezca nuestro cónyuge?
En efecto, es muy importante cómo se dicen las cosas. El apóstol Pablo escribió: “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal” (Colosenses 4:6). Procuremos que el tono de voz y las palabras que usamos sean con gracia. Tengamos en cuenta que “los dichos agradables son un panal de miel, dulces al alma y una curación a los huesos” (Proverbios 16:24).
En el caso de algunos matrimonios, colaborar en algunas tareas de la casa propicia un buen ambiente para la comunicación. Tal cooperación fomenta la sensación de estar compenetrados, a la vez que proporciona el tiempo para tener conversaciones edificantes. En el caso de otros matrimonios, es mejor y favorece más la comunicación constructiva estar juntos tranquilamente sin hacer nada.
Normalmente se aprende mucho observando cómo se comunican las parejas compatibles. ¿Qué ha contribuido a que sean así? Es muy probable que su armonía y la facilidad con que se comunican sean la consecuencia de su esfuerzo personal, paciencia y consideración amorosa. Ellos mismos tuvieron mucho que aprender, pues no se consigue un buen matrimonio por casualidad. Es muy importante tomar en consideración la opinión del cónyuge, percibir sus necesidades y distender con una palabra prudente las situaciones que puedan causar tensión (Proverbios 16:23). Por tanto, si estamos casados, hagamos lo posible por lograr que sea agradable vivir con nosotros y que sea fácil pedirnos disculpas. Eso contribuirá mucho a que tengamos un buen matrimonio.
Jehová Dios desea que las personas disfruten de matrimonios felices y duraderos (Génesis 2:18, 21). Pero la clave la tienen quienes se casan. Son necesarias dos personas amorosas que dominen el arte de la comunicación constructiva para conseguir un matrimonio feliz.

domingo, mayo 02, 2010

Lo que la mujer realmente quiere del hombre

Cuando hablamos de liderato, lo que la mujer quiere - o por lo menos lo que esta mujer quiere - es una combinación de cualidades a ves enérgicas y tiernas. ¿Como puede ser un hombre enérgico y también tierno? Tales características parecieran ser conflictivas. Pero hay nombres que pueden mantener un equilibrio preciso entre ser vigorosa mente definitivos cuadon haces las desiciones difíciles que mantienen a la familia en forma amorosa. La mayoría de las mujeres, no importan cuan, tradicionales o liberales se consideren, desean un hombre amablemente agresivo que irradie masculinidad, que sea sensible a sus necesidades y que pueda producir en ellas un sentimiento positivo. Pocos hombres saben como proveer lo que podría denominarse liderato "suave". Este tipo de dirección puede ser logrado solo cuando el espose se propone ser un hombre de Dios, deliberada, fiel e intensamente. Si él va a guiar a su familia en forma efectiva y va a sobrevivir las crisis de la vida, debe pedirle a Dios que entre en su vida, que le perdone sus pecados y fracasos pasados y que lo convierta en el tipo de lides que se necesita para guiar a su familia. Nunca es fácil convertirse en un hombre de Dios, porque Satanás esta al acecho de cada esquina para frustrar sus planes, distraer su atención hacia otras metas y desviar sus esfuerzos.
Harry ha trabajado fielmente para convertirse en este tipo de esposo. !Lo que a mí me sorprende es que no haya tenido parte alguna en cambiar a Harry hasta lo que es hoy!. Admito que de vez en cuando quisiera transformarlo, pero el cambio se logro gracias al deseo y la habilidad que tiene Dios de cambiar  vidas. Recuerda, el cambio positivo nunca se logra por medio de esposas fastidiosas y criticonas, empeñadas en reformar a sus maridos. El cambio nace de un deseo, interno, implantado y fortalecido por el poder del Espíritu Santo. El siguiente versículo que Harry conserva sobre su escritorio, le recuerda diariamente su meta: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2º Cor. 5:17)

Nancy Van Pelt
Amor sin secretos pag. 94

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